Alejandra,
tengo 23 años, pero me siento como si tuviera 1000.
Mis huesos los siento frágiles, mis músculos cansados y adoloridos y mi corazón se agita todo el tiempo.
He nacido por el culo de mi madre y ese es un estigma que nunca se alejará de mí.
La vida es una mierda, sobre todo cuando sientes que perteneces a alguien. Yo siento que pertenezco al mundo entero y esa es una condena aún peor que el amor no correspondido.
Soy esclavo de las expectativas del resto sobre mí y por eso he decidido abandonar las drogas, y sin drogas ya no existe refugio, ya no existe calma, ya no existe nada; solo rutina y más rutina.
Moretones.
¿Por qué?
si las personas son solo estaciones de tránsito, paradas de autobús, el diario del día anterior que ya no vale la pena leer, nada más.
Las personas son desechables. Todos somos desechables para el otro. Es así.
Después de haberme arrancado de los brazos de todas las personas a las que he amado he decidido entregarme a esta falsa primavera, a este anuncio comercial de ropa sintética eterno, a esta visita al centro comercial que nunca acaba, a esta película en 3D llena de colores, perfección estética, personajes hermosos pero nada más allá de eso.
He decidido entregarme a mis fantasías y no dejarme tocar por la realidad, porque la realidad es dolorosa, la realidad es dientes amarillos, la realidad es tener que cagar en el retrete todas las mañanas antes de ir al trabajo y encontrarme con los rostros cansados de mis 'colegas' (¡cuánto odio esa palabra!). Estoy seguro que ellos están hartos de mí y hartos de su propia vida, de su rutina.
Así que más bien alégrate... tienes una razón para sufrir, una razón para sentir. SENTIR.
Una razón para vivir la intensidad de un nuevo comienzo y de un final más. Una razón para entregarte a la primavera. La verdadera primavera, en la que el dolor es el precio que se debe pagar en la entrada.
A mí me han arrancado todo eso, ¡incluso me arrancaron las ganas y el talento de escribir!
Los muy desgraciados me han confinado a unirme a su tumba.
Me debes ese baile.
Me debes la primavera, la verdadera primavera.
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