Nadie me advirtió sobre la adultez. Nadie me dijo que sería así.
Un día yo era un adolescente feliz, lleno de sueños en esta ciudad con olor a gasolina; y de pronto me vi rodeado de responsabilidades y expectativas que todo el mundo tiene sobre mí.
Yo sólo quiero estar todo el día en la cama, con una botella de vino, un montón de porros y una chica como tú... pero lo que ellos quieren de mí es que me convierta en un adulto más, un adulto capaz de generar dinero y cumplir con responsabilidades; un adulto más sufriendo de úlceras en el estómago y esperando cumplir los 50 años para tener impotencia sexual. Eso es lo que ellos esperan de mí.
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